En Defensa de Las Huellas Antiguas / La Cultura

Entrevista con Yanet Alarcón, Mauricio Parada, y Pedro Huayquillan

Yanet Alarcón es miembro de la Mesa Campesina del Norte Neuquino. Mauricio Parada es miembro de CUN (Crianceros Unidos del Norte). Y Pedro Sebastian Huayquillan es miembro de la comunidad Mapuche Huayquillan. Estas y varias otras organizaciones y comunidades mapuches conforman OUDA (Organizaciones Unidas en Defensa de Los Arreos).

Crianceras de trashumancia

Yanet Alarcón, de La Mesa Campesina del Norte Neuquino, en Chos Malal, provincia de Neuquén, Argentina. Todos fotos por Nic Paget-Clarke.
Yanet Alarcón

Yanet Alarcón: Yo soy Yanet Alarcón. Soy de la Mesa Campesina del Norte Neuquino. Soy de familia criancera que arrea, de invernada a veranada. Si bien no vivo del campo, ayudo a mi familia, en toda tarea que me sea posible. (Redactor: Crianceros de trashumancia arrean con sus animales en verano y invierno entre pastajes permanentes. Cada temporada viajan cien kilómetros.) Mis papás me criaron a partir de la producción de animales, de chivos principalmente, algunas vacas, y caballos. Realizan el trabajo del arreo que es trasladar los animales de invernada a veranada, para aprovechar los campos, para que los animales puedan engordar y pasar bien un invierno.

Esta forma de producir es histórica en esta zona y lo seguimos haciendo y seguro lo vamos a seguir haciendo por muchos años más.

Huellas históricas

Nosotros a partir de muchos conflictos que tuvimos y que seguimos teniendo de tierras porque las huellas de arreo se fueron cerrando — huellas históricas sin alambrado por donde transitaban los animales quince, veinte días, otros treinta, otros cinco días de invernada a veranada y viceversa.

Esas huellas se fueron cerrando. Y se fueron vendiendo esas tierras a otras personas que algunas ni las conocíamos en la zona que fueron cerrando con alambrado, y nos fueron llevando a arrear por la ruta vial. Por un lado en conflicto con los automovilistas, por usar las rutas viales y por otro lado la falta de alimento para los animales, genera muerte de muchos de ellos o su extremo sufrimiento, ya que quedamos reducidos a una huella limitada por alambrado.

Por eso nosotros nos juntamos en una organización que nos abarca a la mayoría de las organizaciones sociales y comunidades mapuches de la zona, que se llama, OUDA: “Organizaciones Unidas en Defensa de los Arreos”. Y lo que busca es eso, defender las huellas de arreo históricas, recuperarlas.

Una forma de organización horizontal

También en pos de mejorar la vida en el campo, la vida de los que siguen en el campo, la vida de los que estamos en el pueblo, y que seguimos viviendo también del campo. Como forma de organizarnos, adoptamos la horizontaliad donde todos tenemos nuestra participación y nuestra voz para poder tomar las decisiones.

Eso fue, y sigue siendo, muy importante porque nos ha ayudado a que se tome en cuenta lo que nosotros pensamos, nuestra forma de vida, nuestra forma de producir, nuestra economía que es una economía regional que es de sustento, pero también que aporta al crecimiento productivo de nuestra zona.

Y bueno, en ese camino estamos de defender la vida en el campo y defender las huellas de arreo y la vida de las familias que arrean, que arriaron y que van a seguir arreando por muchos años más.

Por decisión propia

Mauricio Parada: Bueno yo soy Mauricio Parada. Soy criancero.

Chivas caminan por las huellas. Foto por Nic Paget-Clarke.

Chivas caminan por las huellas.

Un poco de mi historia es la de muchas familias crianceras que se da particularmente una cuestión que tiene que ver con la lección del padre a uno de sus hijos, por ejemplo, para que trabaje en el campo con él.

Nosotros somos seis hermanos. De esos seis hermanos, uno fue el que trabajó y vivió en el campo, y yo fui uno de los que quisieron hacer estudiar. ¿No? Emigrar para estudiar, terminar el secundario, terminar toda, incluso ir a la universidad. Y después, por decisión propia, yo vuelvo al campo y me dedico a trabajar en el campo.

Es una realidad del hombre de campo como trabaja con su cuerpo con su, digamos, estructura física, los años afectan y muchas personas terminan abandonando el campo, (terminan teniendo buenos animales), porque son viejitos, o emigrando al pueblo, tratando, intentando comprar alguna casa para venirse a vivir a un lugar más cercano donde se puedan atender y demás.

Si llueve o no llueve

En mi caso, bueno, yo volví al campo donde trabajaba con mis padres que tiene casi ochenta años y, bueno, e intento vivir del campo, que es muy difícil. Es una vida linda, pero es una vida que en cuestiones económicas a veces tiene sus pros y sus contras como cualquier trabajo tienes que es casi un trabajo autónomo porque hay que mantenerse y manejarse uno mismo. Acá afectan mucho la cuestión natural, digamos, los años buenos y los años malos que llamamos nosotros, si llueve o no llueve; si el campo tiene pasturas o no tiene pasturas.

Y bueno, a partir de ahí, uno va organizando su historia productiva, digamos que es general a todas, porque todas hacemos la trashumancia. Tenemos invernada y veranada, pero que puede variar también de acuerdo a cómo nos va yendo, digamos, a la cantidad de animales que tenemos, a cómo nos va yendo con nuestra actividad. Digamos, en términos productivos, en nuestro caso es mi familia, es más propensa a la vaca, tenemos más cría de vacas que de chivas. También tenemos chivas y caballos. Pero bueno, el tema en la crianza de vacunos, de vacas, es más complicado en la zona, porque no son campos para esa actividad. (Redactor: no hay alambradas.) Así es que bueno, es una cuestión particular.

Siento que la tierra me envuelve

Arrea con la niña. Foto por Nic Paget-Clarke.

(Pero) En términos de la vida campesina, el vivir en una ciudad, por ejemplo y en mi caso, muchas veces estar muy vinculado, o sentirse, que de alguna manera te metes adentro del consumismo. Cuando uno va al campo y está un mes, quince días, veinte días y vuelve a la tierra, uno siente esta.

Esto que se hacía antes y que es en realidad la historia buena, digamos: el construirse la naturaleza, con la leña; el poder hacer la comida en el fuego; el poder tomar agua cuando uno por acá dice me tomo una gaseosa ¿no?

Todo eso, en mi caso particular, siento cuando yo estoy en temporadas en el campo. Siento que la tierra otra vez me envuelve y que me enseña que mucho de lo que caminamos es superfluo. En realidad: la vida es la naturaleza, digamos; la vida que tuvieron los primeros hombres; y que nosotros por ahí la seguimos manteniendo.

A dónde va a llegar uno generacionalmente

Sí bueno, mi cuestión particular, el campo me enseña a cuestiones que son solidarias; el estar en el campo solo hace que dependamos del otro. Que quizás no está tan cerca, pero sabemos que está — por ejemplo, el vecino que está a dos o tres horas a caballo. Necesitamos siempre de alguien para poder relacionarnos. Y sufrimos mucho la el desarraigo: el dejar a la familia acá; el irse al campo y estar mucho tiempo; el estar mucho tiempo sólo o con alguien más, pero generalmente con uno. En mi caso, a veces paso mucho tiempo sólo.

Y cuando uno enfrenta esa cuestión de la vida, de decir, tengo que dejar y sacrificarme y dejar muchas cosas, mi familia que no es campesina, que no vive en el campo — para yo hacer esa vida, digamos, y uno también, empieza como en un conflicto. ¿Qué hago? Mis hijas, las llevo al campo a que vivan en el campo o las dejo que se urbanicen y agarren otra línea de vida que va a ser mucho más diferente de la que yo llevo o ¿qué se yo? ¿Pensar hasta dónde va a llegar uno? ¿Mm?

A dónde va a llegar uno generacionalmente con la vida campesina, quiénes van a seguir. Una veranada que ocupamos más de 100 años ¿quién la va a seguir ocupando?

Yo tengo dos hijas mujeres.

Son todas cuestiones que tienen que ver con el vivir diario y con el afrontar una realidad.

En defender la vida campesina

"Atención: Zona de Alojo de Arreos". Foto por Nic Paget-Clarke.

También, en mi caso, intento participar de la organización en lo que más puedo. También uno se encuentra como campesino en esta cuestión de entender una organización o no entenderla; en participar o no participar; ser envuelto en la vida diaria que dice, bueno manéjate vos y sale adelante o comparte un espacio con otras personas.

Pero bueno, al final terminas cerrando el tema de poder luchar por lo que uno cree, por la vida que uno quiere llevar, sentir que hay otros que piensan lo mismo, en un mundo que, que siempre uno se encuentra con gente que no piensa igual, o no quiere defender la misma vida de uno. Y bueno, encontrar gente como Yanet, como Pedro, como otros tantos que creemos en la generalidad de las mismas cosas — en defender la vida campesina y demás — es gratificante.

In Motion Magazine: Gracias.

Recupera nuestras huellas antiguas

Pedro Huayquillan de la comunidad Huayquillan Mapuche en Chos Malal. Foto por Nic Paget-Clarke.
Pedro Huayquillan

Pedro Huayquillan: Bueno, yo me llamo Pedro Huayquillan. Soy integrante de la comunidad Huayquillan, parque Colipilli. Soy originario de la comunidad Mapuche acá en la zona norte. Nuestro compromiso de estar acá, de participar en estas reuniones es justamente que lo escuchen, sobre todo, las autoridades que tiene la responsabilidad de que lo escuchen y de mejorar la parte de arreo que cada año nuestras comunidades y nuestra gente transitan en esta provincia.

Por eso hoy, nuestro compromiso es de estar aquí y también ser claro en esto, en el planteo que estamos haciendo ¿no? Sobre todo recupera nuestras huellas antiguas en cual vamos a poder transitar, creo yo, con seguridad y, sobre todo, seguridad y tranquilidad ¿no? Las dos cosas.

Ser claro en eso para que el gobierno actual nos escuche y sobre todo nos siga acompañando ¿No? Para que los arreos se mantengan. (Y) toda la cultura. Creo que al pueblo mapuche, creo que a través de eso vive, a través de los animales.

Después de la Campaña de Desierto

Afuera del pueblo de Chos Malal. Foto por Nic Paget-Clarke.

Son mayoría son los crianceros en la comunidad donde yo vivo. Antes, era el criancero sufría menos, o sea, iba con más tranquilidad. Hoy creo que hay dos problemas ¿no? Porque sabemos que nosotros actualmente transitamos por la ruta donde transitan los vehículos que para nosotros es toda una incomodidad. Antiguamente no se hacía así, sino se hacía todo naturalmente. Hoy se tarda más llegar al lugar de la veranada porque hay que transitar por la huella con todas las incomodidades que implica tanto para el arriero como el que va en el auto. Es todo un problema. ¿Oye? Y queremos de que eso no siga. Que queremos que no se siga manteniendo esa manera, porque queremos que transite libremente nuestro arreo.

Por eso estamos aquí, por el compromiso de que algún día sea realidad. Nosotros como Mapuche, creo que antiguamente nosotros teníamos otra vida, una vida natural. El pueblo Mapuche no bebía; el pueblo vivía naturalmente. Creo que acá en provincia de Neuquén nuestros pueblos Mapuche vivió con los animales silvestres, tanto como el guanaco, como el choique, como todo lo que hoy es natural, el piche, todo lo que hoy que se ve poco.

Después apareció la Campaña de Desierto (Redactor: La Campaña de Desierto (1833-1834) y la Conquista del Desierto (1870s-1880s) eran campañas militares contra los indigenas de Patagonia en Argentina.), obviamente, ahí como que cambió la vida del pueblo y por eso, ahí empieza nuestra lucha, Y cambió totalmente la vida. Cambio en el sentido que la vida se volvío más sufrida.

Y por ese motivo nosotros seguimos resistiendo. Seguimos diciendo de que nosotros estamos presentes y tenemos una responsabilidad de hoy, de seguir luchando con los criollos que también están pasando por la misma situación que nosotros. Hoy, con el mismo problema del tema del territorio, nosotros también lo estamos pasando algo como algo que nos une, por ejemplo, a nuestra madre tierra.

Somos parte de la naturaleza

Una mujer, con una niña, trabaja con sus chivas durante un arreo. Foto por Nic Paget-Clarke.

In Motion Magazine: ¿Cuántas personas son en su comunidad?

Pedro Huayquillan: Son alrededor de 500.

In Motion Magazine: 500?

Pedro Huayquillan: Sí y tiene una superficie de más menos, en total veranada e invernada, 15,900 hectáreas.

In Motion Magazine: Esto es de que tu hablaste un poco, claro, ¿pero cómo piensas de tu conexión y la conexión de la comunidad con la tierra y la naturaleza?

Pedro Huayquillan: Esas son un par. Somos parte de la naturaleza. Creo que nosotros permanentemente tenemos relación con la naturaleza. Y por eso, nosotros seguimos estando. Creo que somos hijos de la tierra. Y todo lo que nos rodea nos sentimos satisfecho con ello, porque toda la naturaleza que hay nosotros lo respetamos, lo cuidamos y lo mantenemos porque sentimos que es nuestra tierra.

Dos chivas. Foto por Nic Paget-Clarke.

(Pero) Todo lo que hoy hay, y lo que está pasando, sabemos que justamente es producto del hombre. A ver porqué el tiempo viene mal, porqué el mismo hombre está contaminado, está cambiando todo ¿verdad? Por ejemplo, el tiempo: cada año viene más seco, cada vez menos agua. Bueno, ese es producto del hombre. No es producto de la naturaleza. (Es) porque no estamos tomando consciencia de eso. Nosotros, si, creo que, permanentemente estamos tomando consciencia, por eso nosotros nos sentimos amados por nuestra tierra.

In Motion Magazine: ¿Y tu comunidad — es conectada con las otras partes de la nación de Mapuches?

Pedro Huayquillan: Sí. La visión de respetar nuestra Ñuque Mapu, nuestra Madre Tierra, en eso coincidimos todos. O sea, el pueblo aborigen apunta siempre a eso, a respetar nuestra naturaleza, que nos da todo.

Publicado en In Motion Magazine en el 16 de enero, 2016.


enero 16, 2016

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