2016 – La integralidad de la vida desde una mirada solidaria – Entrevista a Luciana Monacci/Fabián Beltran

Luciana Monacci y Fabian Beltrán son miembros de La Mesa Campesina del Norte Neuquino. Realizó (y más tarde tradujo y editó) la entrevista Nic Paget-Clarke por In Motion Magazine el día 16 de octubre, 2014 en Chos Malal, en el norte de la Provincia de Neuquén, Argentina. La entrevista tuvo lugar en la casa de Luciana Monacci, Fabian Beltrán, y sus dos niñas. 

Espacios horizontales

In Motion Magazine: Primero, puedes hablar un poco de tu historia y porqué tu eres un miembro de La Mesa Campesina del Norte Neuquino?

Luciana Monacci: Bueno, yo soy Luciana. Soy parte de La Mesa desde el 2006, más o menos. Porqué

Ema, Fabian Beltrán and Luciana Monacci en el jardin de su casa en Chos Malal, Neuquén province, Argentina. Foto por Nic Paget-Clarke.

estoy en La Mesa? Tiene que ver con mi historia de militancia, supongo. Siempre desde que soy chica, desde que estoy en la secundaria, milité en distintos espacios y siempre busqué espacios horizontales de toma de decisión en donde todos somos iguales. Soy ingeniera agrónoma.

La Mesa Campesina abarca la integralidad de la vida desde una mirada muy solidaria, digamos, de ponerse en el lugar del otro, de que mi problema es el problema de todos. Entonces, sí bien, es Mesa Campesina del Norte Neuquino abarca tanto a compañeros del campo como en la ciudad, porque pelear por el tipo de campo que nosotros peleamos que es con las familias trabajando sin patrones trasciende al campo, también implica un modelo de pueblo. Y, bueno, desde La Mesa vamos trabajando el derecho a la tierra, al agua, a la salud, a la educación, al trabajo.

Los que estamos dentro de La Mesa sufrimos discriminación todo el tiempo y bueno, vamos luchando por las cosas de todos. Soy una integrante más digamos, aunque viva en el pueblo, somos todos Mesa Campesina.

In Motion Magazine: ¿Tu familia son campesinos?

Luciana Monacci: Mis bisabuelos eran del campo. Mis abuelos, por parte de madre no eran campesinos pero, sí, obreros. Digamos, provenimos de sectores oprimidos, yo no diferencio campo ciudad. No sé porqué tengo yo este interés, no sé, no lo atribuyo a mis raíces o a mi historia. Quizás debería ponerme a investigar un poco. Es una cuestión más de sentido común para mí, el hecho de militar en una organización. No me siento plena si no lo hago.

Como fue la vida en toda mi familia

In Motion Magazine: Y (a Fabian) un poco de tu historia?

Fabian Beltrán: Bueno, yo soy Fabián. Ella es Ema (Está acunando su bebé). Participo en la organización más o menos del 2008. Mi militancia política tiene un poquito más de tiempo porque yo soy oriundo de Buta Ranquil (una localidad que está cerca del límite con Mendoza), y ahí participé en política dentro del municipio.

Fui 4 años concejal en esa localidad y bueno, desde antes de eso viene mi militancia política y estando en el concejo surgieron algunos inconvenientes, el tema de la Tungar que vos entrevistaste (Entrevista con Nilda Elisa Tapia y Olga Tapia) hoy. Y a partir de ahí, desde mi función como concejal, empecé a participar de la organización y después dejé la cuestión partidaria y seguí militando en la organización por lo mismo que decía Luciana ¿no? Por la forma de construcción que tiene la organización que es más horizontal y en el otro espacio que participaba antes era todo más vertical y de participación puramente electoral, se acciona en base a la cantidad de votos que puedes lograr y no la acción en base a transformar una sociedad, básicamente.

Respecto a mi vida, yo provengo de una familia de campesinos. Bisabuelos, mis padres fueron, nacieron y se criaron en el campo. Y por esta cuestión que se dio de familias muy numerosas donde no se podía sustentar toda la familia en el campo porque por parte de mi madre, ellos son una familia que en total fueron 18 que fueron hermanos, fallecieron muchos, algunos prematuros, otros al nacer (la mortalidad infantil en el campo era bastante alta en esa época, estoy hablando del ’40s, más o menos). Y por parte de mi papá, en sus hermanos eran en total 24, de un mismo padre y dos madres distintas, pero el total de hermanos eran 24. Entonces eran familias muy numerosas que no se podían sustentar. Entonces mis padres se fueron del campo cuando mi padre tenía unos 16 años, y mi mamá 18. Se fueron a trabajar al pueblo.

Entonces, yo creo que mi militancia proviene desde ahí, digamos, desde conocer como fue la vida de toda mi familia, anterior a mí, que todos vivieron en el campo. Y también empieza cuando fui a la universidad y empecé a entender cómo funciona un poco el mundo y, ver esta cuestión que decía Lu de sentido común, las injusticias y cómo poder accionar uno como individuo para transformar esas cosas que uno ve mal, no solamente desde la palabra sino también desde la acción.

Perjudicadas por ese modelo implementado por Menem

In Motion Magazine: ¿Era la crisis económica en 2001-2002 importante para ustedes?

Fabian Beltrán: La crisis se desata en el 2000, 2001 específicamente, pero el modelo empieza en las 90. Las familias, nuestras familias fueron perjudicadas por ese modelo implementado por (el presidente Carlos) Menem. Nuestra formación, parte del secundario y de la universidad es en ese contexto. Entonces, sí tiene que ver. A partir del ’95 con los movimientos piqueteros hasta el 2001 (cuando) nosotros estábamos en la universidad, o sea, en ese contexto, nos formamos. Entonces creo que está directamente ligado con eso también.

Problemas de tierras

Una sección del mural en el edificio de La Mesa Campesina del Norte Neuquino building. Foto por Nic Paget-Clarke.

In Motion Magazine: ¿Y la formación, el comienzo de La Mesa Campesina?

Luciana Monacci: La Mesa comienza en el año 2000, más o menos. Empieza, pero para nada era lo que es ahora, digamos. En realidad es convocada por instituciones, fundamentalmente la iglesia que convoca a los crianceros a que puedan expresar cuáles eran sus problemas de tierras. Y en función de ello, trata de resolver esos problemas con una lógica muy, muy paternalista digamos ¿no?

Pero, bueno, así empieza La Mesa Campesina del Norte Neuquino. Hay un punto en el 2003, más o menos, en que estaba cayendo por su propio peso porque no había muchos resultados y, en parte, porque venían crianceros una vez por mes a Chos Malal a decir cuáles eran sus problemas, a traer sus papeles y que se los resolvieron.

Entonces, la iglesia pide ayuda a otras instituciones, al INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria), al programa especial agropecuario en ese momento, a un gremio en la CTA (Central de Trabajadores de la Argentina). Y se arma un equipo institucional de acompañamiento en donde, por ejemplo, el INTA pone un poco de método a esa organización. Y es que a partir de un proyecto, marca la línea de organización de base. O sea que en la zona, los crianceros se junten y que vengan representantes a Chos Malal como para plantear los problemas. Y en función de eso empiezan a tratar de acelerar un poco la resolución, siempre desde una lógica muy institucional.

En realidad le faltaba una vuelta de rosca

"Aire". Radio LA ARRIERA, establecido por La Mesa Campesina del Norte Neuquino en septiembre 2015. Foto por atención de Radio LA ARRIERA.

Algunos técnicos, que estamos vinculados a instituciones, en ese momento vemos que en realidad le faltaba una vuelta de rosca que en realidad está todo bien con trabajar con las instituciones pero que la organización tenía que tener su propia identidad y sus propios organismos de toma de decisiones.

O sea, los temas que se charlaban los ponían las instituciones, terminaba siendo como un espacio para el desarrollo de proyecto de esas instituciones

Empezamos a trabajar en la cuestión de los representantes, de dejar a las instituciones un poco fuera de lo que es la estructura organizativa de La Mesa. Más o menos esto es en el 2006, que se da la situación de que se busca resolver problemas desde el diálogo institucional, problemas de tierra, problemas de agua muy sentidos. Conocemos el Movimiento Nacional Campesino Indígena (http://mnci.org.ar ). Hay como un agotamiento de esa forma de trabajo institucional ¿no? De ir juntarse con la dirección provincial de tierras para resolver los problemas, que no nos dieran respuestas, que después vinieran al campo e hicieran cualquier cosa en las inspecciones.

Entonces, La Mesa empieza a tomar decisiones como Mesa Campesina ¿sí? sin consultar a las instituciones. Ahí hay una fractura muy grande con las instituciones. La iglesia nos echa del Patio Salesiano que era donde nos juntábamos. El INTA retira el financiamiento y a algunos compañeros también los echa de su institución. Pero (a pesar de esto), el programa social agropecuario sigue trabajando.

Acciones directas

En el 2006 más o menos, La Mesa empieza a tomar la forma que tiene hoy que son las zonales, grupos de base, digamos, donde se juntan crianceros de lugares cercanos para debatir sus problemáticas y eligen representantes que vienen cada dos meses a una asamblea a Chos Malal. Esos representantes siempre van a las mismas áreas de trabajo. Cuando se viene a Chos Malal se trabaja sobre programas de tierra, problemas de agua, de producción, cuestiones de la economía de la organización, de comunicación, También se negocia con las instituciones. O sea, si necesitamos un proyecto lo formulamos, vamos y lo presentamos. Hoy tenemos personería jurídica también.

Nosotros, la organización, priorizamos que temas trabajar y en función de eso se va vinculando con las instituciones. Esa fractura fue muy positiva, nos permitió crecer muchísimo. Fue un momento en donde como no había respuestas de las notas que se les mandaba a las instituciones para resolver los problemas, La Mesa decidió hacer acciones directas en ese momento. Por ejemplo, se abrió un callejón de arreo para pasar con los animales que estaba cerrado, se levantó un alambrado en el campo de una compañera en Pichi Neuquén que no la dejaban pasar a buscar leña y a buscar agua, se pararon topadoras que querían tirar una casa. Hubieron una serie de acciones que hicieron que las instituciones se retiren e intentaran que La Mesa desapareciera y bueno, quizás nos disminuyó en cantidad de gente porque obviamente cuando vos adquirís esa identidad hay gente que se retira, pero fortaleció muchísimo a la organización y ese es el proceso que hizo que hoy seamos lo que somos.

Y bueno, nos vinculamos en el 2007 al MNCI al Movimiento Nacional Campesino Indígena que desde el cual hoy somos parte.

Todo a escala familiar

Nuestros derechos: la Tierra. Una cartilla por MNCI, Movimiento Nacional Campesino Indigena.

In Motion Magazine: ¿Cuántas personas son en La Mesa Campesina?

Fabian Beltrán: La cantidad de familias en La Mesa son alrededor de 120 familias. 120 familias, no integrantes, familias. Se compone de 10 comunidades base, es decir 10 zonales de toda la organización.

In Motion Magazine: ¿Puedes hablar de las actividades económicas en La Mesa?

Luciana Monacci: Cuando empezamos a trabajar las cuestiones productivas en la organización, empezamos con fondos rotatorios. Fondos, que todavía hoy funcionan para mejoras prediales en los campos. O sea, para cobertizos para los animales, o cierres para huertas. Distintos fondos. Existen distintos fondos que los compañeros compran los materiales y después van devolviendo y así, se van haciendo mejoras en los campos de los distintos compañeros.

Con respecto a la venta de animales o productos de la actividad caprina, se han hecho experiencias, más que nada de venta de cueros, que es un subproducto de la que no se comercializaba demasiado. Porque la comercialización de chivos ya tiene su propio funcionamiento, su propia dinámica, va, funciona bien, en general, en la zona. Podría decirse? Hay cosas para mejorar, pero, eh, no es una necesidad sentida trabajarla. No es que la gente se queda con los chivos y no sabe a quién vendérselos. ¿Bien?

Después, lo que si se ha trabajado mucho, en la organización es la elaboración de otros productos. Los campesinos no hacen monocultivos, no hacen eso los chicos, hacen huertas, frutales, todo a escala familiar. Entonces, se elaboran dulces y conservas, productos de salud, distintas cosas que se han ido haciendo en grupos productivos. Esos grupos son los que por ahí venden en las ferias estos productos como también tejidos, hilados… venden en las ferias de la organización y con la venta de los productos, el 10% lo dejamos para auto-sustentarnos o también se mandan a redes del movimiento. Por ejemplo, a Buenos Aires, la organización SERCUPO (Servicio a la Cultura Popular) vende productos de todo el movimiento. En todo el país.

Hemos pasado por una etapa de complicaciones, después de que las instituciones se retiran, eso que te contaba, de muy poca plata en la organización. Ahora estamos por recibir algunos proyectos más grandes que nos van a permitir dar saltos en los productivo. Pero bueno, ahora hemos estado medio subsistiendo (risa) en lo financiero en la organización. Pero bueno, el área de producción funciona bastante bien.

In Motion Magazine: Miembros de La Mesa, venden cosas a otros miembros o a personas en general?

Luciana Monacci: Cuando hacemos ferias, son abiertas a la comunidad. Por ejemplo, redes dentro de la organización de vendernos entre nosotros, pero también hacemos abiertas a la comunidad y también mandamos a Buenos Aires para que vendan en otro lado.

In Motion Magazine: ¿El grupo vende o una persona venden por sí mismo?

Luciana Monacci: Hay grupos productivos y hay productos que son de la familia.

In Motion Magazine: ¿Hay cooperativas?

Luciana Monacci: Ahora estamos armando dos cooperativas que van a tener grupos productivos dentro. Pero hasta ahora no teníamos organización de cooperativas en la organización, en La Mesa.

In Motion Magazine: ¿Y el diez % de lo que ganen va a la organización?

Luciana Monacci: Sí, al fondo común de la organización. Y el resto va al productor.

Cuando nosotros hacemos una feria, tenemos una planilla con los productos de todos los compañeros, los precios y por ahí un representante de la zona vende los productos de todos. Entonces después hacen la rendición (de cuentas). Y bueno, se vendió todo esto, 10%, se aparta y se pone en el fondo común de la organización.

Como para tener plata autónoma, digamos que no tengamos que deberle nada a nadie. Tendemos a la autonomía. No somos autónomos, pero pretendemos autonomía. Estamos en un proceso que tenemos que aumentar la escala de producción. Es muy pequeño. Son como experiencias muy pequeñas.

Escuelas: no se adapta a la vida en el campo

In Motion Magazine: ¿Puedes hablar de tu trabajo en educación?

Luciana Monacci: En esta organización, cuando empezamos a trabajar las problemáticas, hace dos años, surgió muy fuerte la educación secundaria. O sea, por ahí hay acceso a la escuela primaria, pero hay mucha deserción de la escuela secundaria porque no se adapta a la vida en el campo. En general los chicos se tienen que venir a los pueblos a vivir para poder estudiar. Hay mucho desarraigo, y el que termina al final no vuelve después al campo.

Entonces, (como) producto de conocer al MNCI, empezamos a trabajar en la idea de tener nuestra propia escuela media. La UST de Mendoza (Unión de Trabajadores Rurales Sin Tierra de Mendoza), parte de MNCI, tiene experiencias de escuelas de agroecología; también El Movimiento Campesino de Córdoba y el MOCASE (Movimiento Campesino de Santiago del Estero).

Así que bueno, nosotros empezamos con esa idea. Estamos en la gestión de esa escuela, también empezando a trabajar la alfabetización de adultos, porque tenemos muchos compañeros que no saben leer y escribir, o que son analfabetos funcionales. Pasaron hace muchos años por la escuela primaria, pero a gatas y firman. Solo saben firmar.

Entonces, bueno, estamos iniciando procesos de formación desde la educación popular y que iría buscando el avance de nuestra escuela, que sean experiencias de formación que sean reconocidas por la provincia. Para que después los compañeros puedan seguir estudiando. Ya tenemos el lugar, lo vamos a hacer en el campo. Ahí, la escuela.

Esto provoca el desarraigo de los jóvenes

Fabian Beltrán: Por ahí que no solamente se está abordando el tema de la escuela media, sino también alfabetización — hay muchos compañeros que no saben leer y escribir — y la terminalidad de la primaria. Son todos como acciones paralelas que va haciendo este grupo de educación para lo de tener la posibilidad de cubrir todos los niveles educativos que son necesarios, pero que estén adaptados a la lógica, o a la idiosincrasia del campo, digamos, de cómo vive la gente en el campo — la forma de vivir del campo.

Por lo que, ¿cuál es el problema? La escuela está implantada con un sistema está armado. Que es esto, de lunes a viernes, un horario específico y que no se adapta a cómo se vive en el campo, básicamente, a los tiempos o a los periodos de trabajo del campo. Y esto provoca el desarraigo de los jóvenes o los niños que van a la escuela y después no vuelvan al campo, porque pierden la conexión básicamente — la escuela como que divide o parte esa forma de vida.

Entonces, lo que se intenta con la educación en la organización es que se adapte a los tiempos de la familia campesina. En este periodo de ahora, que es el tiempo de la parición, es el nacimiento de los chivitos ¿sí? A partir de fines de agosto hasta octubre se concentra toda la parición, el nacimiento de todos los chivos. Es una época de mucho trabajo para la familia campesina, y trabaja toda la familia. Con una escuela común normal, eso no se puede llevar a cabo porque los chicos están en la escuela. Entonces quedan solamente los padres o los ancianos o queda en la familia uno solo trabajando en el campo en ese periodo. Entonces la escuela debe adaptarse a esos tiempos.

La trashumancia, la ida de la invernada a la veranada y viceversa, también, la escuela debe adaptarse a esos tiempos de la vida campesina. Entonces, se piensa en una educación en que se concentre algunos días de estudio, de cuestiones más teóricas, en un lugar específico, en un edificio por unos 15 dias, y 40 días o 45 días en el campo haciendo actividades de la escuela pero pudiendo trabajar en el campo.

Luciana Monacci: Esto es el tema de alternancia. Se llama tiempo escuela y tiempo en comunidad. La propuesta es que los chicos vengan a estudiar de manera intensiva durante un periodo corto, estos quince días que dice Fabi y después vuelven al campo a hacer sus tareas y hay un tutor en el paraje, o en la zona, que va ayudando a poder hacer los trabajos que se plantean en la escuela por 45 días. Y después se vuelve.

In Motion Magazine: ¿Y los tutores son miembros de La Mesa?

Luciana Monacci: Claro.

In Motion Magazine: ¿Y es certificado por el gobierno?

Luciana Monacci: Estamos buscando el aval del gobierno, que se valide nuestra escuela en el gobierno.

Fabian Beltrán: Es lo más difícil (risas).

In Motion Magazine: ¿Hace cuánto…?

Luciana Monacci: Dos años que estamos armando la idea entre todos en la organización para ponerla en práctica.

In Motion Magazine: ¿Cuántos años tienen los estudiantes?

Luciana Monacci: Hay de todo. Hay más o menos 60 compañeros que querrían terminar la secundaria, empezar y/o terminar y hay de 18 a 55 años. Y hay muchos que quieren aprender a leer y escribir.

In Motion Magazine: Tienen un secundario en Zanón. (Entrevista con Jorge Bermúdez
De FaSinPat / Fábrica Sin Patrones y Zanón Ceramicas)

Luciana Monacci: Nos hemos juntado con ellos para aprender también de su experiencia
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Publicado en In Motion Magazine el 11 de abril, 2016.

abril 11, 2016

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