2000 – Carlos Redin / Maximo Ezcurra: Al servicio de los más necesitados

Un grupo de profesionales ayuda a pequeños minifundistas de la Puna

Hay historias que por su propio peso merecen contarse. Sin embargo, tiende a creerse que esas anécdotas particularmente atractivas deben apoyarse siempre en altas cuotas de curiosidad o dramatismo.

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Atención, la crónica que sigue no es una de ellas. Habla de valores poco comunes: filantropía y humanitarismo. Pero, sin duda, vale la pena leerla…

Apenas Máximo Ezcurra y Carlos Redin finalizaron sus estudios de agronomía en la UBA se instalaron en Tilcara, Jujuy. En 1995, fundaron la Asociación para la Promoción Integral (API) hoy miembro de la Red, formada por otras 13 organizaciones. ¿La idea? Brindar asesoramiento y una capacitación totalizadora a grupos de pequeños productores minifundistas de la zona.

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«Era la mejor manera de devolverle nuestros estudios a la sociedad», comenta Ezcurra, un muchacho de 36 años, que junto a su esposa, Liliana -ingeniera agrónoma de API-, y otros 8 profesionales trabaja con 25 comunidades de la etnia coya en Tilcara, la Quebrada de Humahuaca y la Puna.

Opuestos al método de intentar guiar el estilo autóctono de la región hacia un sistema global, en API pretenden «potenciar en forma conjunta el respeto, las capacidades y los conocimientos que poseen los pobladores de la naturaleza», explica Redin, de 32 años, que también junto a su esposa, Daniela -psicóloga-, forman parte del grupo fundador.

Una vez logrado ese contacto recíproco, entre API y los productores, comienza la extensión técnica con objeto de optimizar los recursos. «Nos tuvimos que romper la cabeza para entender que uno no tiene la verdad», reconoce Ezcurra.

La Puna es una altiplanicie localizada a más de 3500 metros sobre el nivel del mar. Es un ambiente predominantemente árido, azotado constantemente por vientos en invierno y pocas lluvias en verano: un paraíso para pocos, sin duda.

En esta región la subsistencia es lo primero. La ganadería camélida, ovina y caprina representa la mayor fuente de ingreso. Desde hace cuatro años API encabezó un proyecto de sanidad animal mediante botiquines comunitarios, con un manejo autogestivo de cada poblado. Ahora trabajan en la forma de cambiar el manejo de los rebaños de ovejas y tropas de llamas, adecuando las cargas animales y la estructura de los rebaños.

El ingreso bruto anual de los productores de la zona llega a los 2500 pesos. «Si vos ves que la gente vive con eso, es por que tienen una estrategia muy bien pensada», se admira Redin.

Para Ezcurra, el destino escondía un regalo épico: «Es un lujo compartir mi vida y aprender de estos seres humanos riquísimos».

Como resulta normal en estos casos, el flujo de fondos es cada vez más difícil. Por ello, para quienes estén interesados en contactarse con API, aquí va: Rivadavia esquina Torrico 4624 -Tilcara- o por el teléfono-fax (0388) 495-5053/5118 o e-mail, mxez.api@imagine.com.ar

febrero 20, 2000

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